11/21/2018
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Existen dos regalos que hay que ofrecer a los niños: raíces y alas

Etapa infantil   Son muchos los padres que luchan diariamente para que sus hijos sean los mejores en algo, pero la realidad es que los niños lo único que necesitan es ser felices. Para que un niño

Etapa infantil

 

Son muchos los padres que luchan diariamente para que sus hijos sean los mejores en algo, pero la realidad es que los niños lo único que necesitan es ser felices. Para que un niño crezca emocionalmente estable y se desarrolle adecuadamente, lo primero que debe hacer un padre es centrarse en la felicidad del núcleo familiar. Un niño feliz, se convierte automáticamente en el mejor (y no tiene que ser el mejor en algo en concreto).

En muchos casos, cuando los padres solo quieren que sus hijos sean los mejores y en ocasiones, quieren que sea todo lo que ellos no fueron, pueden caer en la hiperpaternidad y los hijos se pueden sentir demasiado presionados en el camino del éxito, algo que hará que en el futuro fracasen… tanto de forma laboral como emocional. Los niños tienen que experimentar el fracaso, los errores… deben seguir su propio camino, tener alas y además ser capaces de tomar decisiones, experimentar y poder desarrollar su identidad.

Hay dos regalos que hay que ofrecer a los niños: uno son raíces y otro son alas

En esta vida y para conseguir que nuestros hijos sean felices hay que darles dos regalos: raíces y alas. Las raíces son el tiempo de calidad que ofreces a tus hijos, su cuidado, las tradiciones, el luchar por su futuro, el guiarle en el sendero de la vida, acompañándolos a su lado, ofreciéndoles toda la ayuda que sea necesaria (pero sin hacer las cosas por ellos).

Por otro lado, el otro regalo que es igual de importante que las raíces, sin duda son las alas. Las alas son las que ayudan a los niños a crecer, a desarrollarse emocionalmente, a darse cuenta de que ellos también son importantes y que sus decisiones son tomadas en cuenta. Los niños, deben sentir cierto control en sus vidas, sabiendo que sus padres estarán a su lado en todas las decisiones que tomen a medida que crezca. Deben aprender a equivocarse, a remendar de sus errores, a saber qué camino es mejor y decidir cuál tomar, etc. Las alas son necesarias para llegar al éxito.

Se debe cambiar de perspectiva

Cuando se trata de los padres, en ocasiones no piensan diariamente en la felicidad de sus hijos, o al menos no lo suficiente. Los padres se suelen centrar en el éxito, comparan a sus hijos con otros niños, piensan en trofeos o en que saquen mejores notas. También piensan en lo agotador que es ser padre, piensan en el cansancio que tienen cada día. 

Pero hay que cambiar la perspectiva y comenzar a pensar en qué es lo que hace feliz a nuestros hijos (y no nos referimos a las cosas materiales). Había una época en la que los niños jugaban, utilizaban su imaginación, aprendían y les gustaba socializar. La televisión estaba en un segundo plano… los niños se divertían.

Hoy está todo demasiado estructurado, los días muy planeados. La organización es buena pero la sobre organización agobia. Parece que los niños de hoy en día están siguiendo un guión para intentar ser mejores… pero eso solo hace que sus alas no se puedan desplegar.

Esto no quiere decir que ningún niño sea feliz, muchos lo son. Muchos niños viven una vida llena de aventuras y disfrutan en las terrazas o jardines de su hogar. Pero otros muchos, no lo hacen. Otros niños simplemente siguen un plan que les imponen, se conforman pero no son felices. Esto es una lástima, porque la infancia debe ser felicidad.

Es necesario que los padres nos centremos en la felicidad de nuestros hijos, respirar hondo, mirar cómo nos comportamos con ellos, cambiar lo que no sea adecuado y después, disfrutar de la felicidad familiar y de la felicidad de tus hijos. No hay nada más gratificante que eso.

 

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