11/21/2018
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Memoria y Edad

ESTIMULACION NEUROCOGNITIVA Memoria y Edad han sido desde los principios de las sociedades dos términos íntimamente relacionados. Hablar de olvidos, fallos de memoria o dificultad para aprender cosas nuevas era, hasta hace poco, hablar de vejez. Sin

ESTIMULACION NEUROCOGNITIVA

Memoria y Edad han sido desde los principios de las sociedades dos términos íntimamente relacionados. Hablar de olvidos, fallos de memoria o dificultad para aprender cosas nuevas era, hasta hace poco, hablar de vejez.
Sin embargo, hoy se reconoce que la pérdida de memoria es un proceso en el que intervienen numerosos factores, y que sobre alguno de ellos se puede intervenir favoreciendo la estimulación y el mantenimiento cognitivo.

Si los olvidos y problemas de memoria fuesen exclusivamente resultado del proceso del envejecimiento, ante las siguientes cuestiones ¿qué responderíamos?

• ¿Por qué 2 personas, con la misma edad y nivel cultural pueden presentar un funcionamiento mnésico diferente?

• ¿Cómo es posible que personas de muy avanzada edad sigan desarrollando sus trabajos de forma impecable? (Actores y actrices, escritores, políticos, profesores de universidad, etc…)

• ¿Por qué cuando una persona con quejas de memoria realiza un programa de intervención, mejora de forma objetiva y subjetiva el funcionamiento cognitivo?

Resulta evidente que la edad es un factor importante a tener en cuenta en los fallos de memoria, sin embargo está comprobado cómo otra serie de variables personales y ambientales, tienen un peso específico tan importante o incluso mayor.

Factores ambientales como la jubilación, la disminución de estimulación cognitiva por menores exigencias del medio o por falta de costumbre, el uso de herramientas como la calculadora, la memoria en los teléfonos, agendas y relojes con alarma, el estres, la ansiedad y la depresión son también, factores muy presentes en las personas que dificultan un funcionamiento mnésico satisfactorio.

Cierto es también, como es sabido, que las neuronas no son células que se repliquen y por tanto cuando se pierden no son reemplazadas y sustituidas por otras.

Sin embargo, nuestro cerebro no es una estructura rígida, todo lo contrario, el término “Plasticidad del sistema nervioso” hace alusión a ese potencial de modificabilidad y adaptación que presenta nuestro sistema nervioso central.

También tenemos que añadir que lo importante no es el número de neuronas que tengamos o perdamos, lo importante son las conexiones que establecen una con otras, conexiones que se crean y se fortalecen con el uso y la estimulación cognitiva adecuada.

Si una conexión neuronal no se usa, se debilita; sin embrago, ante múltiples requerimientos de ciertas conexiones y redes neuronales, estos contactos y “caminos” resultan fortalecidos y eficaces.

Démonos cuenta cómo, con la edad, se reducen de forma significativa las exigencias que el medio nos hace; reducimos actividad, tanto en cantidad como en complejidad. La Estimulación, el reto continuo que nos impone la vida, mantiene activo y “ágil” a nuestro cerebro. Si el ambiente estimular se empobrece y los requerimientos del medio disminuyen, muchas funciones cognitivas y muchas estructuras cerebrales resultarán infrautilizadas.
Los efectos, o las consecuencias, del cumplir años en el funcionamiento cerebral no es un hecho que aquí neguemos. El envejecimiento de nuestras estructuras, la pérdida neuronal, la disminución en la producción de neurotransmisores o la disminución de la velocidad de trasmisión del impulso nervioso, entre otros, son variables importantes que, evidentemente, dejan ver sus consecuencias en el funcionamiento general de nuestra mente.

Si por tener buena memoria entendemos la facilidad para prestar atención a un estímulo significativo, codificarlo, almacenarlo con las “pistas o indicios” suficientes y recuperarlo de forma rápida y eficaz, en cualquier momento, es evidente que, entrenando a nuestro cerebro el funcionamiento mnésico general mejorará.
Son evidentes los beneficios que para nuestro cuerpo reportan la actividad física y la alimentación sana. De la misma forma, mantener una buena memoria implica una adecuada estimulación y mantenimiento cognitivo general que mantengan activos y con un uso frecuente la mayor parte de nuestras neuronas y sus conexiones.

Lic. Victoria Perez de San Roman
Lic. Blanca Sosa Opazo
Estimulación Neurocognitiva individual y grupal

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