Whatsapp
01/19/2021
Home / Notas  / Frozen: un paso más hacia una sociedad más igualitaria

Frozen: un paso más hacia una sociedad más igualitaria

Durante años los clásicos de Disney se han ocupado de perpetuar los estereotipos de género en la mente de los niños. Blancanieves (1937), Cenicienta (1950) y Aurora (1959) lideran la primera ola de princesas bellas,

Durante años los clásicos de Disney se han ocupado de perpetuar los estereotipos de género en la mente de los niños. Blancanieves (1937), Cenicienta (1950) y Aurora (1959) lideran la primera ola de princesas bellas, sumisas y pasivas, que alcanzan la felicidad gracias a un príncipe salvador.

30 años tuvieron que pasar hasta que surgiera Ariel (1989), una princesa que rompe con algunos rasgos del modelo clásico de mujer: es aventurera, rechaza las normas de su padre y toma sus propias decisiones, aunque se equivoque. No obstante, sigue fiel al principio de orientar todo en su vida por el amor romántico.

Bella (1991) también rompe algunos esquemas (no casualmente «La bella y la Bestia» fue la primera película de princesas Disney con una mujer al guión): es la «rara» del pueblo, solo se dedica a leer y rechaza todo el tiempo al chico guapo. Hay otra ruptura aquí en el sexo masculino, el guapo es malo y hay un feo bueno (¡Aunque al final el premio por quedarse con el feo es que se convierte en guapo!).

Al año siguiente llega Jasmín, una princesa árabe que no solo introduce la diversidad en Disney, sino que además rechaza el matrimonio por conveniencia que le manda su padre y se enamora de un hombre por debajo de su estatus social aunque -final feliz- sigue cumpliendo con el estereotipo del amor romántico eterno.

En 1995 sigue el tema de la diversidad con Pocahontas, y se rompe un nuevo esquema: a diferencia del personaje real en el que se inspira (una princesa india que se convirtió al cristianismo y se casó con un inglés al que siguió en su retorno a Londres), Pocahontas aunque se enamora de John Smith, elige quedarse en su pueblo antes que irse a Inglaterra con él.

Otra innovación: Pocahontas es la primera princesa que tiene una amiga (¡las anteriores sólo se relacionaban con animalitos parlantes!). En 1998 llega Mulán, una historia inspirada en una guerrera china que dio un giro impresionante en el mundo de Disney, convirtiéndose en ícono feminista.

En una época en que, gracias a algunas pensadoras feministas se comenzaba a diferenciar género y sexo pensando en el género -lo femenino, lo masculino- como algo performativo y no anclado a ser físicamente hombre o mujer, Mulán escapa al mandato cultural de quedarse en casa y casarse, y en cambio se hace pasar por hombre para alistarse en el ejército y luchar en el lugar de su padre anciano.

Mulán también rompe moldes al enseñarnos que las reglas, cuando son injustas y patriarcales, ¡Hay que romperlas! En 2009, siguiendo la ruta de la diversidad racial inaugurada por la árabe Jasmín, la india Pocahontas y la china Mulán, Tiana es la primera princesa negra de Disney (esto ocurre justamente durante el mandato del primer presidente negro de los EE.UU.).

Además, «La princesa y el sapo» sigue en la nueva línea fílmica de mostrar personajes femeninos con carácter, capaces de hacer grandes cosas sin la ayuda de un principito valiente que las auxilie.
Y por fin una película que rompe con el estereotipo del amor romántico como único fin en la vida: el sueño de Tiana es abrir un restaurante ¡y lo hace!
En 2010, la película 50 de Disney, Rapunzel, muestra una mujer fuerte, decidida y que no necesita de ningún príncipe para averiguar la verdad de su origen, enfrentar a su malvada madre espuria y liberarse de ella.

En 2012 llega «Valiente» presentando a Mérida, una protagonista adolescente que no se preocupa de su apariencia y prefiere los arcos y las flechas a encontrar al clásico príncipe azul.

Finalmente en 2013 llega «Frozen», con dos modelos de mujer, Anna y Elsa, de las que podemos aprender mucho. Anna entabla una lucha interior con sus propias emociones, que son tan fuertes que parecen incontrolables (diríamos los psicólogos: tal como la ira y los berrinches de tantos niños, tal como la desregulación emocional de tantos adolescentes y adultos…).

Se sienten en esta película los avances del feminismo y el protagonismo de las mujeres: Elsa no tiene pareja, ni parece necesitarla ni esperarla; por otro lado, la fuertísima conexión entre las dos hermanas es más importante que el amor hacia cualquier príncipe.

La que termina realizando el acto heroico de amor verdadero es Elsa, sin necesitar a ningún hombre para hacerlo (incluso en un guiño contra sus propios clásicos, ¡Disney presenta un supuesto amor a primera vista que termina siendo un príncipe traidor!).
Además Elsa es un personaje que crece escondiendo algo que ella es, y al final termina cantando «Libre soy, libre soy, no puedo ocultarlo más».

La canción de la película, «Let It Go», ganadora de un Oscar, fue el disco más vendido de 2014; fue también considerado un «himno emergente» por la comunidad LGBT+. Rápidamente los fanáticos crearon la teoría de que Elsa era lesbiana.

Fue tanto el entusiasmo por esta idea que comenzaron una campaña con el hashtag #GiveElsaAGirlfriend para «Frozen 2».

No se llegó a tanto, ¡pero Elsa sigue siendo la única princesa de Disney capaz de tener una vida plena sin marido!

Hasta aquí llegamos. Los psicólogos aún vemos en el consultorio hombres y mujeres atrapadas en las redes de los prejuicios y los estereotipos sexistas; pero por suerte hemos avanzado mucho y seguimos evolucionando, reeducándonos hacia una sociedad más igualitaria.

Opiniones
1.236 COMENTARIOS